Le ruego perdón a quien esto leyere por tres motivos, a saber: la duplicidad de este artículo (publicado a su vez en el desfachatado Algún día), el retraso en su redacción y el sigilo mostrado al respecto por mi parte. Es comprensible temer que, de haber anunciado que iba al Bernabeu, este blog se habría colapsado con centenares o miles de comentarios –ya será menos, me autoapostillo– apiadándose de mí y murmurando que no sabía dónde me metía.
Ciertamente, ser merengón en la actualidad conlleva un grado de lástima que está a medio camino entre declararse fan de Locomía y estar enganchado a Michinoku. De hecho, no está el asunto para bromas, a tenor de lo comprobado en el antes y el después del encuentro. Pero el durante, desde luego, mereció mucho la pena.
Mi bagaje futbolístico en vivo y en directo se limitaba sólo a un anodino Extremadura-Eibar, saldado con un desangelado empate a cero. Por tanto, mis acompañantes (el inimitable Chimo y Aurelio, nuestro hombre en Madrid y augusto presidente becaril) dedujeron que presenciar un partido del Real Madrid contra el Zenit de San Petersburgo en el mismísimo templo pagano del Santiago Bernabeu sería la mejor experiencia de mi vida. Falso: todavía no he viajado a Baracaldo en metro ni han llevado a la gran pantalla las Páginas Amarillas de Albacete.
Aún así, la fugaz visita a la capital deparó un cúmulo de acontecimientos y tunantadas dignos de La ciudad no es para mí. Por vez primera fui a un Vips y a un Museo del Jamón; montamos una manifestación espontánea en la Puerta del Sol para protestar contra Espe; nos horrorizamos con Cortylandia y terminamos mezclando el "Somos balleneros" de Futurama con el himno de la Champions.
Otrosí, entre otros sucesos poco luctuosos, amagamos con vomitar en los vomitorios del estadio; deambulamos sin éxito por un medio desierto centro urbano antes de las doce para tomarnos un algo –qué daño hace Salamanca a nuestra concepción del ocio nocturno–; Aurelio no se abrazó a ninguna alubia gigante; Chimo casi intima con unos machotes rusos en el albergue y yo, en el piso de mis majérrimos anfitriones Mario e Ire, rezaba para que la enjutomojamutización de éstos no fuese más allá de la perturbadora foto de Michael Jackson con E.T. clavada en la pared.
¿El partido en sí? Pues tres a cero, golazo de Raúl incluido, lo cual llena de orgullo y satisfacción a un servidor de ustedes, uno de los últimos raulistas vivos.
Hala, ya lo dije. Y bien a gusto que me quedé.
miércoles, 17 de diciembre de 2008
Alcanzando el Zenit
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Fer
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Etiquetas: champions, real madrid, zenit
miércoles, 27 de agosto de 2008
la tormenta blanca

El verano suele ser tranquilo y predecible, demasiado predecible. Posiblemente el espacio del tiempo entre julio y agosto sea el menos rentable y el más previsible de la televisión: sol en toda la Península y elevadas temperaturas. Claro que, de vez en cuando y de repente, aparecen algunas tormentas de verano. Irrumpen de la nada y por sorpresa, descargan agua, rayos y truenos y como vienen, se van.
El partido de Supercopa de España era para el Valencia tan apacible como un típico día de verano: tenían la ventaja del partido de ida (3-2), en el minuto 33 Silva había marcado un gran gol y, por si fuera poco, Van der Vaart era expulsado poco antes del descanso. Para entonces, si tenía que haber alguna tormenta era la del público del Bernabéu descontento con su equipo.
En la segunda parte, sin embargo, Robben empezó a moverse como ese viento húmedo y eléctrico que parece salir de la nada y a partir del holandés de su ímpetu y sus ganas llegó la insospechada tormenta madridista: empató Van Nistelrooy de penalty, quien sería expulsado en el 73. Pero dio igual. El Madrid, incluso con nueve, estaba ya desatado: marcó el segundo Ramos tras un córner, empalmó De la Red el tercero y el atento Higuaín remató con un cuarto. Ya en el descuento Morientes acortó distancias, pero para entonces el vendaval blanco había arrasado con un Valencia en conmoción.
Estará lejos de la excelencia, pero el espíritu de la liga de Capello sigue dando títulos. ¿Durará la épica 38 partidos?
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chimoeneas
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Etiquetas: real madrid, supercopa, valencia
